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Escuela modelo

Escuela San Francisco, Paraguay

Escuela Modelo en Paraguay

La primera escuela que aplicó el modelo de escuela sostenible financieramente fue la Escuela de San Francisco para emprendedores rurales, un instituto rural de enseñanza secundaria en el Paraguay, ubicado cerca de su capital Asunción. Su ejemplo ha inspirado muchas otras escuelas alrededor del mundo a adoptar la nueva orientación en enseñanza para que estudiantes con pocos medios económicos en sus países puedan adquirir una enseñanza asequible y de alta calidad con la que puedan superar la pobreza.

Nuestra escuela en Paraguay demuestra sin ninguna duda que la Enseñanza que se paga por sí sola, es un modelo práctico para procurar una enseñanza de alta calidad en países en desarrollo:

  • Generando más de $300.000 de ingresos mediante  una amplia gama  de iniciativas generadoras de ingresos sostenibles, ha sido posible cubrir el 100% de gastos operativos incluyendo depreciación  anual desde el año 2007.
  • Esta escuela, que no recibe subvención estatal,y con  el fin de suministrar una enseñanza de primera calidad, no necesita cobrar  a estudiantes de algunas de las comunidades más pobres del país, casi ningún costo.
  • Dado que el nivel de enseñanza es muy alto, luego de 2 meses de la graduación casi la totalidad de sus estudiantes – los hijos de familias pobres de labradores – o  consiguieron un buen empleo, incluso con algunas de las empresas agrícolas más importantes del país, o en la universidad,  o son dueños exitosos de sus propios negocios.

Un poco de historia

Sin embargo, el Instituto de enseñanza secundaria de San Francisco no fue siempre así….

  • Al final del año 2002, la Escuela de San Francisco –como muchas de las escuelas agrícolas de países en desarrollo – estaba en crisis:
  • Dependía fuertemente de subvenciones estatales, que fueron reducidas drásticamente durante los años anteriores.
  • La mayor parte de los fondos de la escuela se utilizaban para pagar los sueldos de profesores, y éstos eran muchas veces pagados con retraso.
  • Sobraba poco dinero para comprar utensilios, equipos y suministros necesarios para seguir operando la escuela agrícola.
  • Las instalaciones escolares se deterioraron, y sin herramientas agrícolas básicas y sin suministros, los estudiantes tenían poca oportunidad para adquirir y practicar competencias agrícolas básicas.
  • Después de terminar tres años del programa de enseñanza secundaria y una vez obtenidos los diplomas de secundaria, la mayoría de los estudiantes encontraron que sus perspectivas económicas no eran mejores que antes de comenzar. Así pues la matriculación decayó.
  • Con menos estudiantes, la escuela recibía aún menos ayuda estatal. El déficit escolar se disparó. La orden religiosa a la que pertenecía  y la que administraba la escuela agrícola de San Francisco, consideró cerrar la escuela al no poder hacer frente a tal drenaje de recursos.

Alternativamente decidió transferir la escuela a la Fundación Paraguay.


Nace una nueva orientación

La Fundación Paraguay es una empresa social sin ánimo de lucro que desarrolla soluciones innovadoras a la pobreza y al desempleo en el Paraguay y que las disemina pro activamente en todo el mundo.

Cuando se les consultó sobre la posibilidad de adquirir la escuela agrícola en bancarrota, la Fundación paraguaya vio en ello una gran oportunidad: la ocasión de desarrollar una nueva clase de escuela – una que podría dar a la juventud pobre rural, la clase de formación que necesitaban para encontrar buenos empleos, o para habilitarlos a crear ellos mismos sus propios empleos y, por consiguiente, así salir de la pobreza.

Desde luego, este ha sido también el objetivo de la Escuela de San Francisco por muchos años. Este fue también el objetivo de muchas otras escuelas agrícolas que tenían dificultades financieras y cuyos graduados no podían tampoco encontrar trabajo. Fue obvia la necesidad de adoptar algunos cambios  fundamentales en la enseñanza agrícola.

Cuando la Fundación paraguaya tomó posesión de la escuela a finales del año 2002, su experiencia en microfinanciación de casi 20 años y casi 10 años suministrando negocios y enseñanza financiera para niños y jóvenes, la condujo a varias  conclusiones:

  1. Con el fin de servir a sus estudiantes, la escuela debía ofrecer una formación más relevante – una que permita al estudiante conseguir aptitudes que los empresarios solicitaban de sus empleados, o que pudieran ser exitosos como emprendedores en su justo valor.
  2. La escuela necesitaba poder contar con un nivel mínimo de  fondos con el fin de permitirleofrecer su intencionado programa educativo de alta calidad.
  3. Esta  formación de alta calidad debía, sin embargo, ser asequible a familias de labradores con pocos ingresos.
  4. La Fundación concluía que a fin de ofrecer ambos, calidad y accesibilidad, la escuela de San Francisco debería generar sus propios ingresos. De este modo, no dependería más de subvenciones o, en la ausencia de fondos, de otras proveniencias,  ni cobrará altos precios de matriculación.

Resultados impresionantes

Para algunos, esto parece un objetivo imposible de realizar. Sin embargo, ¿cómo podía una escuela que debe dar clases y supervisar un campus lleno de estudiantes posiblemente generar suficientes ingresos para cubrir el costo completo de sus operaciones?

Sin embargo, el tiempo comprobaría que esto, después de todo, no era tan imposible. En el año 2007, cinco años después de que la Fundación paraguaya asumiera la responsabilidad de la escuela, el instituto de enseñanza secundaria San Francisco conseguía $300.000 de ingresos – lo suficiente para cubrir todos los gastos de operación.

La solución que precursaron se basaba en establecer un número reducido de empresas residentes en el campus que servirían una doble finalidad. Por una parte, estas empresas residentes venderían productos y servicios en el mercado local, generando así ingresos para pagar los gastos escolares y asegurando así también la sostenibilidad financiera a largo plazo de la escuela.

Al mismo tiempo, estas pequeñas empresas ofrecen a los estudiantes la oportunidad de adquirir, de manera práctica, competencias técnicas y  empresariales.

Gracias a estas innovaciones, la juventud con pocos ingresos está consiguiendo, desde el año 2003, en la Escuela agrícola de San Fernando, una enseñanza secundaria asequible y de alta calidad. La prueba de esto es que luego de cuatro meses de la graduación, el 100 por cien de los alumnos graduados consiguen empleo, crearon sus propias empresas pequeñas o continuaron sus estudios en la universidad.

Al mismo tiempo, el costo de la matrícula en la escuela es muy bajo. Los estudiantes pagan lo equivalente a $10 por mes, y pueden pagar la mitad de esta cantidad haciendo labores agrícolas un fin de semana al mes. Esto significa que la juventud pobre puede atender esta escuela casi sin ningún costo para ellos y para sus familias.

El éxito de la escuela agrícola de San Francisco es notable, pero no único. Un número creciente de escuelas – desde Nicaragua a Uganda – están estableciendo escuelas autosuficientes con el fin de proveer a la juventud con pocos ingresos, una formación asequible y de alta calidad que les permita salir de la pobreza.

Su escuela puede ser  una de ellas. No hay nada que la Fundación paraguaya y la escuela de San Francisco hayan hecho que usted  y su escuela u organización no puedan hacer a su vez.

Para saber más sobre la oportunidad de réplica y  para convertirse en un socio escolar de Teach A Man To Fish escriba a partnership@teachmantofish.org.uk


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